Antes de cerrar
Me siento a gusto a pesar de las clásicas desaveniencias al compartir tanto tiempo con las personas y de diferentes partes del país, no sé si buscamos lo mismo pero ahora estamos en lo mismo. Quisiera explayarme más sobre todo esto pero no sé puede si es que quiero hacer las cosas bien. Los días son cansados pero al menos sé que este tipo de trabajo te hace una sacudida mental y física que te deja esperando los análgesicos pues es muy rápido todo.
Puedo decir que la vida es un asunto tan pleno que no le alcanzo a ver todas sus aristas pero con lo que he vivido en esta sola semana siento que han valido todas y cada una de las cosas pinches que me han pasado. No creo en el destino sino que en las decisiones terminé aquí cuando nunca me pasó por la mente experiencias como esta, bueno sólo cuando era niña... Sigo con mi inocencia quisiera seguir con ella aunque a diario alguien mate un ruiseñor.
Necesito descanso físico mi mente quiere más pero hay que racionar las emociones para que no venzan a las razones.
En mi incredulidad de pseudo madurez pensé que este mundo no tenía remedio pero de cualquier forma seguí teniendo esperanza en la gente, creo en la bondad -a pesar de donde estoy-. Nunca le había aplaudido a alguien de pie por convicción, ayer lo hice para el profesor Raúl Serrato. "Nunca lambiscón o puto".
El primer amor
Me dió todo y yo todo lo dí aunque a regañadientes, cuesta aceptar que estoy medio peleada con esta ciudad porque la he padecido pero más cuesta aceptar que volveré con gusto, no sé si busqué lo que encontré y ahora es mío.
Torreón...
Con su sombrero vaquero y su reliquia, los barrios sin agua y el agua con arsénico...el verano interminable y el esbozo de invierno. Las gordas de cada esquina, los abuelos bailando el danzón recordando la lluvia puntual de San Isidro Labrador.
El luto de la ciudad la cargan los chanates mientras la ciudad celebra el gol de Santos. Catedral del Carmen, refugio, el Cristo de la Noas vigila que siga la Constancia, la Unión y la Esperanza. El tren varado en los tiempos del algodón y ahora transporta sueños más norte, a mitad del camino entre el infierno y el cielo nos asentamos, los moteles de paso sacuden el calor de los cuerpos maquileros. Palacios de barro y un torreón derruido.
Siempre hay un niño que envejece en Torreón. (Emulando la canción de J. Sabina)
Los monstruos y yo
...eso —dijo— es lo único que
ninguno de nosotros podremos ser nunca, personas adultas. A menos que entienda
usted por adulto un alma envuelta en el sayal y las cenizas de la sabiduría
solitaria. Libre de malignidades, envidia, malicia, codicia y
culpabilidad.
Los niños siempre serán niños
- Clases de francés e inglés.
- Arte culinario.
- Jardinería.
- Maquillaje de fantasía.
- Preparación para baby sitter.
- Participación para proyectos altruistas y de conciencia social.
- Decoración con globoflexia.
- Artes plásticas
- Modelaje
Mi parte cínica duda de la importancia o relevancia para una mujer más allá de ser una perfecta dama a menos que quieran enseñarle a tener un changarro a futuro para entretenerse entre su labor de chofer como mamá-camioneta.
Pero, ¿qué se le debe enseñar a una niña entre los 7 y 12 años de edad? No niego que tengan cierta utilidad las mencionadas labores y que haya niñas que sepan explayar sus habilidades para una o varias de las actividades lo que no me cabe es que propongan ese listado como lo más propio para las mujeres. ¿No hay algo más? Aquí sólo se ven trabajos manuales muy poco intelectual. Mujeres = cabellos largos e ideas cortas...ni pensarlo.
Tampoco es de quitarles su infancia y querer que sean prodigios a latigazos. Los creadores de estos conceptos de cursos en qué se basan para elegir las tareas por las que los padres de las niñas estarán pagando y qué quieren los padres realmente al enviar a los chicos a los campamentos.
Mi manifiesto personal es que es aburrido ser una persona/dama/caballareo de esos que se levantan temprano porque tienen tantas cosas que hacer pero se acuestan temprano porque no tienen nada en que pensar. Esos seres llenos de jovialidad que intentan cubrir la carencia de ideas. (Estuve leyendo a Oscar Wilde, sus definiciones son deliciosas).

